Pincha la siguiente imagen para dirigirte a la página web de los Golden State Warriors (equipo de la NBA): ---> El enlace se abre en la misma pestaña que el blog
MODO 2:
Pincha AQUI para dirigirte a la página web de los Golden State Warriors (equipo de la NBA): ---> El enlace se abre en una nueva pestaña del navegador
Estupor, confusión, asombro y tristeza. En las filas socialistas se viven días amargos, a cual peor. La división hace mella y las viejas heridas se reabren, esas que quedaron pendientes de cauterizar tras la batalla campal librada en el Comité Federal del 1 de octubre de 2016. Ahora con Pedro Sánchez en Moncloa, encabezando un Gobierno de estrellas sin concierto, cunde el desaliento. "Esto no aguanta. Esto no puede aguantar", vaticinan en los círculos más veteranos.
Estupor, confusión, asombro y tristeza.
En las filas socialistas se viven días amargos, a cual peor. La división
hace mella y las viejas heridas se reabren, esas que quedaron
pendientes de cauterizar tras la batalla campal librada en el Comité
Federal del 1 de octubre de 2016. Ahora con Pedro Sánchez en Moncloa,
encabezando un Gobierno de estrellas sin concierto, cunde el desaliento.
"Esto no aguanta. Esto no puede aguantar", vaticinan en los círculos
más veteranos.
Estupor, confusión, asombro y tristeza.
En las filas socialistas se viven días amargos, a cual peor. La división
hace mella y las viejas heridas se reabren, esas que quedaron
pendientes de cauterizar tras la batalla campal librada en el Comité
Federal del 1 de octubre de 2016. Ahora con Pedro Sánchez en Moncloa,
encabezando un Gobierno de estrellas sin concierto, cunde el desaliento.
"Esto no aguanta. Esto no puede aguantar", vaticinan en los círculos
más veteranos.
Debajo de las tejas, en medio de un híbrido entre Oriente y Occidente, los juegos de luces y sombras seducen a la vista. El bullicio que arrastran los turistas (la mayoría japoneses y franceses) distrae las sensaciones. Aunque el baño de integración artística, en el que convive el esplendor del califato Omeya con la arquitectura gótica, del Barroco y del Renacimiento, devuelve la esencia a un templo del que hoy se cuestiona nuevamente su propiedad
EJEMPLO IMAGEN JPG
Debajo de las tejas, en medio de un híbrido entre Oriente y Occidente,
los juegos de luces y sombras seducen a la vista. El bullicio que
arrastran los turistas (la mayoría japoneses y franceses) distrae las
sensaciones. Aunque el baño de integración artística, en el que convive
el esplendor del califato Omeya con la arquitectura gótica, del Barroco y
del Renacimiento, devuelve la esencia a un templo del que hoy se
cuestiona nuevamente su propiedad
EJEMPLO IMAGEN PNG
Debajo de las tejas, en medio de un híbrido entre Oriente y Occidente,
los juegos de luces y sombras seducen a la vista. El bullicio que
arrastran los turistas (la mayoría japoneses y franceses) distrae las
sensaciones. Aunque el baño de integración artística, en el que convive
el esplendor del califato Omeya con la arquitectura gótica, del Barroco y
del Renacimiento, devuelve la esencia a un templo del que hoy se
cuestiona nuevamente su propiedad
Debajo de las tejas, en medio de un híbrido entre Oriente y Occidente, los juegos de luces y sombras seducen a la vista. El bullicio que arrastran los turistas (la mayoría japoneses y franceses) distrae las sensaciones. Aunque el baño de integración artística, en el que convive el esplendor del califato Omeya con la arquitectura gótica, del Barroco y del Renacimiento, devuelve la esencia a un templo del que hoy se cuestiona nuevamente su propiedad.
Esta vez los musulmanes no han pedido su regreso al oratorio, como sí hicieron a las puertas del Vaticano hace 14 años. El debate de este año se juega en casa. Por un lado, el Ayuntamiento de Córdoba y su alcaldesa, la socialista Isabel Ambrosio. Por el otro, el Cabildo de la ciudad.
Los primeros encargaron hace 14 meses un informe sobre la Mezquita a una comisión de expertos, entre los que estaba la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que se encargó del contenido jurídico. El pasado sábado, esta comisión, presidida por Federico Mayor Zaragoza (ex director general de la Unesco), presentó un escrito de 20 páginas en el que defienden que no hay documentación histórica que avale que este Patrimonio de la Humanidad sea propiedad de la Iglesia Católica.
A la entrada de la Mezquita, en el Patio de los Naranjos, en esa «isla de sombra, silencio y perfume» como decía el poeta Ricardo Molina, espera el historiador Agustín Jurado, director de comunicación del Cabildo Catedral de Córdoba. «Habréis visto que se cae a pedazos como dicen», ironiza este católico que hace de guía dentro del palmeral de columnas de mármol levantado a orillas del Guadalquivir en el año 786 por un musulmán, el emir Abderramán I.
«El último rezo que los musulmanes hicieron aquí dentro fue en el día de San Juan de 1236, cuando Fernando III reconquistó Córdoba», cuenta Agustín mientras enseña por dentro el mihrab, la estancia levantada en la segunda mitad del siglo X por el califa Al-Hakam II, donde no pueden entrar los visitantes y que indica la dirección (equivocada) a La Meca.